Ir al contenido principal

Inestabilidad y tensiones en la Unión Europea


El bloque inició los 2010 todavía bajo los efectos de la grave crisis financiera que estalló en Estados Unidos en 2008 y que terminó por convertirse en una depresión económica global.
Los países europeos más azotados fueron los del sur, que en mayor o menor medida necesitaron ser rescatados por las instituciones financieras para no colapsar y que, a cambio, tuvieron que someterse a estrictos paquetes de austeridad.



Fue el caso de Portugal, Irlanda, Chipre, España (pese a que su gobierno no reconoció la palabra rescate) y Grecia, que fue el más sonado.
Las condiciones impuestas por Bruselas, Berlín y el Fondo Monetario Internacional llevaron a protestas generalizadas en estos países, incluido España, que en mayo de 2011 vio nacer el movimiento de los indignados o 15-M.
En 2015, la falta de acuerdo entre Grecia y sus acreedores para prolongar el rescate financiero estuvo cerca de desencadenar la salida de los griegos de la moneda común, el euro.
En este contexto, en algunos países fue creciendo el sentimiento antieuropeo o euroescéptico, que tuvo su máxima expresión en lo que sucedió en Reino Unido.

Comentarios